Netflix quiere derrumbar los cimientos de Hollywood

Netflix continúa en su estrategia por enfrentarse con las mejores armas a la competencia de las cadenas de streaming. Una de las decisiones más recientes del canal es la de ofrecer una bonificación sustanciosa a cineastas, actores y productores cuyas películas obtengan un considerable éxito de la crítica y más allá de eso, visibilidad en la temporada de premios. El incentivo tiene por objetivo evitar que proyectos de calidad migren a otros estudios o plataformas, según informan fuentes expertas sobre el tema.

Hace unos días, Blomberg analizaba el nuevo método de Netflix para asegurar la calidad de su catálogo de originales. De esta manera, puntualizaba que la bonificación dependerá del éxito que alcance la película, cuántos premios pueda ganar y, sobre todo, su repercusión noticiosa y crítica. Las fuentes —que pidieron mantener en el anonimato— agregaron que otros bonos podrían basarse exclusivamente en audiencia, lo que sugiere que, aunque el canal no revela cifras sobre números de espectadores, comenzaría a utilizar el promedio como una forma privada de calcular el éxito de sus productos.

También sería distinto al llamado acuerdo back-end que la mayoría de los estudios suelen utilizar y que aseguran a los cineastas un porcentaje variable de las ganancias globales de la taquilla. Por supuesto, dado que las producciones de Netflix se estrenan de forma limitada en salas seleccionadas, la posibilidad de un acuerdo semejante no es muy viable.

Aun así, dentro de las conversaciones informativas que se han llevado a cabo, la intención del canal parece ser la de asegurar que el producto final tenga la suficiente calidad como para competir con las grandes cadenas tradicionales en el ámbito de la sala de cine. ¿Cuál será la maniobra de Netflix al respecto?

Todavía no está del todo claro. Scott Stuber, CEO de la unidad de cine de la plataforma, ha sostenido largas deliberaciones sobre el tema y sus posibilidades durante los últimos meses. Siempre según las fuentes de Bloomberg, no hay un método claro de cómo lograr que Netflix pueda crear recompensas monetarias en proporción al éxito de sus producciones debido en esencia a la imposibilidad de calcular la repercusión del material original cinematográfico a la manera tradicional.

Netflix no pertenece a las llamadas “majors” de distribución cinematográfica estadounidense ni tampoco se rige por sus reglas, lo que le ha traído alguno que otro choque considerable con Festivales y diferentes premiaciones.

Precisar la manera en cómo el canal recompensará a sus directores y productores es aún complejo y, según las versiones extraoficiales sobre el tema, sigue en discusión. ¿Estará basada en las producciones con más probabilidades de llegar a proyección limitada en salas de cine independiente? ¿Tendrá relación con la taquilla o Netflix dará mayor importancia a su relevancia en nominaciones y premios?

Por ahora, la posibilidad que el análisis de beneficio sea una combinación de varios elementos a la vez, es quizás la más probable.

Una nueva forma de entender el cine

Netflix ha construido su experiencia cinematográfica según sus propias reglas, en especial al insistir en conservar la esencia de la identidad de la plataforma, como lo es la transmisión streaming del material original en exclusiva para sus suscriptores. Esa evolución casi accidental le ha dado más problemas que ventajas, sobre todo a la vista de la encarnizada competencia que debe enfrentar con las nuevas cadenas de reciente aparición.

Una considerable cantidad de plataformas intentan obtener el mayor número de proyectos rentables, lo que hace que la oferta de producciones de calidad sea en ocasiones, menos que la demanda.

Hasta ahora, Netflix cubre el costo total de producción y paga a los productores una suma extra con respecto a la inversión original, que le otorga una relativa ganancia antes de la llegada del proyecto al público. La fórmula ha resultado efectiva para el canal en la industria de la televisión por el resonante éxito que ha obtenido el material original de la cadena. Pero con su intención de abarcar también el mundo del cine, este sistema de beneficios debe adecuarse a la posible distribución de las venideras películas en producción y a su probable triunfo más allá de la pantalla chica.

¿Logrará Netflix encontrar un medio de bonificación que aliente a directores y productores a formar parte de sus filas? Todo depende de cuál sea el recorrido de sus futuros proyectos: con The Irishman, de Martin Scorsese a punto de estrenarse, el canal mostrará todo lo que puede ofrecer al cineasta como parte de su agresiva estrategia para posicionarse en el mundo del cine. Una travesía que ya llevó a Roma de Alfonso Cuarón al Oscar. ¿Podrá el film del laureado director mostrar las ventajas de Netflix como productora? ¿Y será ese resultado la forma de analizar ese misterioso incentivo a los nuevos proyectos? Aún está por verse.

Aglaia Berlutti en Fuente